En la escuela: con un pie dentro… y el alma fuera


Hace algunos meses encontré el testimonio de una madre que había encontrado cierto alivio y esperanza en mi mensaje de Desescolarización Interior. Por sus circunstancias no podía plantearse desescolarizar pero decidió que la escuela no iba a ser una experiencia negativa para su hija y que no iba a estropear la relación familiar ni a ocupar y condicionar el resto de su tiempo. Hicieron algunos cambios que no fueron fáciles: darle libertad a una hija adolescente, asumir que quizás la escuela no era el mejor lugar para ella, y que había que lanzarse al vacío… sin saber si había red.

Después vino a mi taller presencial de La Desescolarización Interior donde encontró un rayito de esperanza y, tan sólo tres meses después, ésta ha sido su evolución: