La gran mentira

La primera gran mentira sobre la que se asienta el sistema escolar es la de que de todo el vasto conocimiento humano que existe sólo una pequeña parte ha de ser aprendida, que esa parte ha de ser aprendida por todos al mismo tiempo y que esa parte se divide en asignaturas inconexas.En realidad el mundo es mucho más complejo (por suerte) y todo, absolutamente todo, está relacionado de un modo o de otro, más o menos directamente y más o menos estrechamente.

 

Cuando los niños realmente quieren aprender algo no necesitan grandes explicaciones. Tampoco necesitan términos técnicos. Por ejemplo, el niño que está aprendiendo a sumar y a restar simplemente porque se encuentra con adiciones y sustracciones en su vida real no necesita saber que eso se llama “matemáticas” ni que esa “operación” en concreto se llama “suma” o “resta”. El niño se limita a hacerlo porque le es útil en su día a día. Porque le interesa y le conviene saber que si tiene 7 galletas y le da una a cada uno de sus siete amigos, no quedará ninguna para él. O porque le interesa saber que si tiene tres figuritas de las tortugas ninja sólo le falta una para tener la colección completa. Pero además, cada vez que hace y aprende algo, está inevitablemente practicando partes de diferentes “asignaturas”. 

 

 

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