Pequeños cambios, grandes resultados


Una madre de niños escolarizados me escribe estas líneas, que comparto con su permiso porque es un buen ejemplo del lema del taller de la Desescolarización Interior: pequeños cambios, grandes resultados.

Querida Laura,

como te dije al salir de tu taller, me removiste muchas cosas.

El año pasado cometí muchos errores. Estaba enfadada con el mundo. Hay tantas cosas que no funcionan… Mis hijos lo pasaban mal en la escuela y yo quería hacer algo por ayudarles. Hice lo que creía que era correcto y no funcionó. Gracias por abrirme los ojos. Cuando te escuché en el taller diciendo todo lo que NO recomendabas a los padres que llevamos a nuestros hijos a la escuela… solo quería llorar, me enfadé conmigo misma porque había hecho exactamente todo lo que estaba en tu lista!!

Me gusta mucho tu metáfora del edificio porque me ayudó a darme cuenta de que yo había hecho lo que había podido con la información que tenía… que me faltaba perspectiva y tú me has ayudado a tenerla. Yo creía que la única “solución” era luchar contra el sistema, intentar cambiarlo pero eso no funcionó (o si funciona será dentro de muchos años y mis hijos ya no estarán en la escuela). Parece más útil tu idea de hacer lo que puedas, desde donde estés y con lo que tengas. De una manera realista. Mirar por mis hijos sabiendo que tienen que convivir día  a día con este sistema que sigue sin gustarnos.

Encaramos el curso que está a punto de comenzar con otra actitud y con otras expectativas. Ya no habrá más huelga de deberes porque mi hijo no sabe explicarlo en la clase, el profesor le humilló delante de sus compañeros y él no quiere ser el único que no lleva los deberes hechos. Es como si lo tacharan de irresponsable. Así que vamos a poner en práctica tus estrategias para hacer los deberes pronto y rápido para poder tener mucho tiempo libre en el que aprendamos a nuestra manera. También he empezado a no decir que “no” tantas veces y a no juzgar las actividades de mis hijos según si las considero educativas o no educativas. Aunque esto me cuesta más…

No sé como saldrá todo pero por el momento puedo decir que hemos ganado en tranquilidad. Todos nos hemos relajado, mis hijos ya no se sienten presionados y estamos más contentos en general. Me da un poco de miedo que cuando empiece el curso acabe cayendo otra vez en la rutina de antes y vuelva a presionar a los niños y a hacer cosas “por su bien” que al final perjudican a toda la familia.

Me motiva mucho leer los testimonios que publicas en tu blog y por eso quería compartir el mío y darte las gracias. Solo con este cambio de actitud por mi parte ya he visto un gran cambio en los niños y en toda la familia. Me pregunto qué más sucederá a lo largo del próximo curso cuando vayamos implantando tus consejos. Tengo ilusión y miedo a partes iguales!